La diabetes puede afectar la circulación y la sensibilidad de los pies. Eso significa que una pequeña ampolla o rozadura puede convertirse, sin que lo notes, en una úlcera difícil de cerrar. La buena noticia: detectada a tiempo y con el manejo correcto, la gran mayoría de las lesiones puede sanar.
Señales de alarma que no debes ignorar
- Heridas o ampollas que no duelen (la pérdida de sensibilidad es una señal, no un alivio).
- Cambios de color en la piel del pie: zonas rojizas, moradas u oscuras.
- Mal olor, secreción o bordes que se ven macerados.
- Callos gruesos con puntos oscuros debajo.
- Fiebre o malestar general junto con una herida en el pie.
Cuidados diarios en casa
Revisa tus pies todos los días con buena luz (usa un espejo para la planta). Lávalos con agua tibia —nunca caliente—, sécalos muy bien entre los dedos e hidrata la piel evitando los espacios interdigitales. Usa medias sin costuras y calzado cómodo que no genere puntos de presión.
Lo que no debes hacer
No cortes callos ni uñas encarnadas por tu cuenta, no uses callicidas, no apliques remedios caseros sobre heridas abiertas y no camines descalzo, ni siquiera dentro de la casa. Estas prácticas son la causa más común de complicaciones que vemos en consulta.
Cómo ayudamos en Smart Life
Somos especialistas en curación avanzada de heridas. Conoce en detalle nuestro tratamiento de pie diabético: valoramos tu lesión, definimos un plan con productos y tecnología especializada, y te acompañamos con controles y educación hasta el cierre. La valoración cuesta $80.000 COP y es abonable a tu tratamiento.

